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Las mujeres dejan de ser sólo las divas en la ópera

15/4/2019 |

 

Pilar Jurado llama a las compositoras, libretistas y directoras musicales y de escena a ponerse al mando ¿Qué opina de que se convoquen concursos de composición y dirección orquestal sólo para mujeres?

“Igual que nos hicieron creer que las mujeres teníamos un papel en la sociedad, nos hicieron creer que teníamos un papel en la ópera; pero la única función de las mujeres ha sido la de intérprete, el último eslabón, por mucho que se pretendiera que eran los caprichos de la prima donna los decisivos”. Pilar Jurado, presidenta de la Sociedad General de Autores, lo dejó todo ayer para acercarse, aunque fuera por un par de horas, a Barcelona e inaugurar con un speech enérgico las jornadas sobre mujer y ópera que ha organizado Òpera de Butxaca i Nova Creació. Un aperitivo del estreno de Je suis narcissiste en el Teatre Lliure, el título que firman tres mujeres.

El mismo día que el Liceu se vestía de gala para despedir a su icónica Montserrat Caballé, símbolo operístico mundial, en la Sgae, otra diva llamaba a tomar el mando. Compositora, directora de orquesta, libretista y soprano, la nueva presidenta de la SGAE –cuya carrera ha sido una lucha constante– recordó sin perder la sonrisa que no es real que las mujeres hayan estado siempre en la ópera: “La sociedad prefería castrar a hombres para las arias circenses antes que dejarlas subir a un escenario. Y cuando en el romanticismo quisieron incluir su coloratura, lo hicieron usando las arias de locura, es decir, con las mismas excusas que los EE.UU. no se las dejaba votar”. La mujeres, dijo, no dirigen ni las programaciones ni los teatros. “Las animo a que ocupen los puestos de decisión, porque ahí es donde todo comenzará a cambiar”, añadió antes de dar paso a la mesa redonda sobre la creación femenina.

La presidenta de la Sgae abre las jornadas de Òpera de Butxaca sobre ópera y mujeres

Entre las ponentes, Amy Stebbins, escritora, libretista y cofundadora de la plataforma transatlántica Echo Chamber Opera, que patrocinan entre otros Òpera de Butxaca, se mostró escéptica ante esos “personajes fuertes” de mujeres. “Para mí su representación dramática tiene que incluir tres requisitos: que haya más de dos mujeres en la trama, que hablen entre sí y que hablen de algo más que de un hombre”. Otra invitada, Desirée Meiser, fundadora del centro de música contemporánea Gare du Nord de Basilea formado por mujeres, y directora teatral, lanzó un dato indicativo: de los 1445 grandes conciertos de música clásica que hubo en el mundo en el 2018, sólo 76 eran trabajos de compositoras. Por contra, destacó un festival como el Archipel de Ginebra, “dedicado sólo a mujeres”.

También del extranjero llegaba Bill Bankes-Jonas, fundador del festival de ópera Tête a Tête en Londres, cuyo manifiesto reza que no quieren que las mujeres sean una rareza dirigiendo teatros de ópera, componiendo, escribiendo y dirigiendo en escena. “En 12 años hemos hecho 500 estrenos mundiales, y el 45% de las creaciones o direcciones han sido de mujeres”. No es lo usual: un estudio entre la docena de teatros más importantes del Reino Unido dice que sólo el 4% de las directoras de orquesta son mujeres, un 2% compositoras y un 8% libretistas. “Existe un sexismo institucional y al final son las decisiones cotidianas las que ponen remedio. Hay directoras en teatros que duran sólo meses, imagino porque se sienten incómodas con el bullying ”.


Yo ya no hablo de techo de cristal sino de muros de metacrilato”

MARISA MANCHADO Compositora
Por último, dos generaciones de compositoras se daban cita en la mesa moderada por la periodista Mònica Pagès. La madrileña Marisa Manchado, quien por cierto estrenó su primera ópera El cristal del agua fría , con libreto de Rosa Montero, dio un papel a una incipiente y rotunda Pilar Jurado como soprano, en 1994. “Aquella ópera fue un éxito rotundo, pero como pasa sistemáticamente con las mujeres, se intentó llevar a Cuba y París y nada. A los diez años se destruyó la producción. Yo quise a Jurado como protagonista pero no me dejaron, porque yo ya no hablo de techo de cristal sino de muros de metacrilato”. Su última creación, La Regenta, con libreto de la filósofa Amelia Valcárcel, lleva cuatro años acabada, pero no se la estrenan. “Si me llamara George Kapunski Rodríguez, por decir algo, ya la habría estrenado. Pero es que Amelia y yo somos, uy, esas feministas, y además hablando de la Ozores en una trama anticlerical. El Real no arroja la toalla pero dice que coproduce. Son listos”.

Raquel García-Tomás, compositora de Je suis narcissiste , defendió una visión positiva desde el punto de vista de una generación que ha tenido acceso a una educación superior y que ha completado su formación en Europa: “Sé que quedan cosas por hacer, pero no he tenido trabas significativas y no me han hecho sentir diferente por ser mujer, porque yo no me lo sentía”. Sobre Je suis narcissiste dijo que si son tres mujeres es por casualidad, pero “es verdad que el trabajo ha sido muy empático. Nos enseñan que somos más empáticas porque somos madres, pero tal vez es cultural: hemos tenido que aprender por donde van los tiros, aunque luego nos tachan de manipuladoras”.

En la mesa de la tarde sobre dirección artística, Christina Scheppelmann, del Liceu, dijo haber sentido más respeto por su trabajo en Omán que en Estados Unidos y sobre todo Europa, y lamentó algo que, dijo “se nota especialmente en España, que te traten como a una niña pequeña”. “Hay que fijarse en quién elige los puestos directivos y hablar con ellos, pues son siempre hombres”. Y señaló en positivo y como un hecho importante que en EE.UU. haya cada vez más mujeres headhunters. 


La Vanguardia

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